Qué ocurre si mi empresa decide dejar de dar cigarrillos a sus empleados

Los trabajadores de la antigua tabacalera disponían de un peculiar beneficio, ó condición más beneficiosa, esta consistía en el consumo o percibo de tabaco de fuma durante la jornada laboral.

Inicialmente los cigarrillos se ponían a disposición de aquellos empleados que fumara,  en unas bandejas, con diferentes tipos de tabaco.

En cuanto al número de cigarros de que se disponía oscilaba entre 10 y 15 por persona y día laborable, en atención al centro de trabajo de que se tratara.

La empresa se escindió en la actual ALTADIS, S.A.

Derecho que, por otro lado, estaba reconocido en el Acta Complementaria del II Acuerdo Marco del Grupo de empresas-ALTADIS, S.A. y LOGISTA, S.A.-.

Esta práctica legalmente reconocida deja de llevarse a cabo desde el día 1 de enero de 2006, de forma unilateral por la empresa, en aplicación de la Ley 28/05, de 26 de diciembre, Reguladora de la Venta, el Suministro, el Consumo y la Publicidad de los Productos de Tabaco.

Será el Sindicato de la empresa ALTADIS S.A., el que junto a los sindicatos representantes de los trabajadores los que presenten una demanda conflicto colectivo en contra de la decisión adoptada por la empresa.

La cuestión consiste en determinar, en interpretación de la sentencia de esta Sala IV de 8/3/2008, si existe o no un derecho individual de los trabajadores a percibir la compensación económica por la supresión del tabaco de fuma, sin necesidad de acreditar si eran fumadores de ese tabaco ni tampoco  su nivel de consumo.

Llega la cuestión hasta el Tribunal Supremo, el cual estima la demanda de los trabajadores de la empresa, por cosiderar que debe la empresa compensar esta supresión con un equivalente cuantificable económicamente.

Concreta la cuantía económica a abonar como beneficio económico de la forma siguiente:

“Si las obligaciones iniciales que recaían sobre la empresa eran de dar o hacer, éstas tenían un contenido económico implícito y son por ello fácilmente trasformables a su valor en dinero”. 

Al dejar la empresa de realizar tal práctica, además, procede compensar económicamente y de forma equitativa a los trabajadores que se ven privados de tales prestaciones con su equivalente valor en dinero.

La compensación económica se establece por el Tribunal, en metálico, equivalente al coste de fabricación más el correspondiente impuesto.

Apunta a su vez a la empresa como la responsable de probar el concreto consumo de tabaco diario en cada centro, así como el número de empleados ocupados en él en cada momento.

Con ello se llegaría fácilmente al coste global de la condición más beneficiosa suprimida, perjudicando a la propia empresa no comunicar estos datos en fase probatoria.

Finalmente considera como proporcionado y ajustado el cálculo de la compensación fijado en diez cigarrillos por día de trabajo que hizo la sentencia de la instancia y que fue  confirmada a su vez por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que recurrió la empresa.

 

Es la sentencia del Tribunal Supremo, Sala Social, 1212/2012, de 14 de enero de 2013.

 

 

Foto:unplash

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