Un trabajo relajante y el mirlo blanco

Encontrar hoy en día un trabajo sencillo, sedentario y relajante sería como hallar un mirlo blanco. Al menos así lo aprecia una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

En esta sentencia se cuestionaba la aptitud laboral de una persona con patología psíquica de depresión crónica.

En el caso concreto le fue reconocida a una mujer una prestación de invalidez no contributiva, en esta fecha su grado de discapacidad alcanzaba un 66 por ciento.

Al cabo de tres años se inicia de oficio por la Consejería una revisión de grado de discapacidad de la mujer, y tras emitir su informe el Equipo de Valoración de la Consejería –EVO-, finalmente le reducen el grado de discapacidad a un 48 por ciento.

Dicha reducción del grado de discapacidad produjo la extinción de la pensión no contributiva que percibía hasta el momento.

No estando conforme la mujer impugna esta decisión administrativa llegando hasta el Juzgado de lo Social.

En este Juzgado le dan la razón, llegando el caso al TSJ de las Palmas. Esta vez es la Consejería la que presenta recurso de suplicación frente a la sentencia, si bien volverá a estimar la pretensión de la mujer, declarando su derecho a la prestación de invalidez no contributiva.

El TSJ considera que la mujer tiene los mismos padecimientos que cuando la prestación de invalidez le fue reconocida. Además la depresión mayor, de larga duración es causa de reconocimiento de una invalidez permanente absoluta.

En la sentencia detalla varias consideraciones de la enfermedad de la mujer, la primera es que la depresión de larga duración es un síntoma de grave enfermedad psíquica puesto que u episodio de depresión dura habitualmente de 6 a 9 meses y , entre un 15 y 20 por ciento de pacientes suele durarle algo más de 2 años.

La segunda es que en la depresión “el pensamiento, la comunicación y otras actividades de tipo general se hacen más lentos, hasta cesar todas las actividades voluntarias, produciendo incapacidad de concentración.

La persona con depresión está a menudo indecisa y recluida en si misma tiene una progresiva sensación de desamparo y desesperanza y piensan en la muerte y en el suicidio (en el caso de autos ya la actora intento ahorcarse). El depresivo tiene dificultad para conciliar el sueño y se despiertan repetidamente, sobre todo temprano de madrugada. Es habitual una pérdida del deseo sexual o del placer en general. El depresivo se muestra inapetente, es pasivo y aletargado, introvertido, escéptico, hipercritico o en constante queja y lleno de autoreproches. En las depresiones graves se tienen delirios (creencias falsas) o alucinaciones, viendo y oyendo cosas que no existen y se tiene sentimientos de inseguridad y de poca valía”.

Concluye así “por tanto la depresión importante, dada su larga evolución inhabilita para cualquier actividad que requiera como el trabajo por cuenta ajena una responsabilidad, el cumplimiento de un horario, el desplazamiento diario al centro de trabajo, el sometimiento a las instrucciones y disciplina empresarial, etc, etc., habiéndolo entendido así esta Sala en situaciones similares como la contemplada en el recurso de suplicación número 167 /2001. Por ello la Sala entiende, que una persona como la demandante con depresión de larga duración no se encuentra capacitada para desempeñar el más sencillo, simple, sedentario y relajante de los trabajos que el mercado laboral pueda ofrecer, además de que encontrar hoy día un trabajo así sería como hallar un mirlo blanco, pues debe considerarse que la aptitud para una actividad laboral módica implica la posibilidad de llevar a cabo tareas con profesionalidad y con unas exigencias mínimas de continuidad, eficacia y rendimiento (sentencia del Tribunal Supremo de 13 de junio de 1.989 EDJ 1989/6033 y Sala de lo Social en Las Palmas de Gran Canaria del Tribunal Superior de Justicia de Canarias de fecha 26 de mayo de 1.992), sin que tal aptitud exista actualmente en la actora ni siquiera con la posibilidad de un ejercicio esporádico de alguna labor que no sean las meramente ocupacionales, implicando ello que no puede realizar trabajos sedentarios y livianos que supongan la permanencia en centro de trabajo durante ocho horas, o requieran una mínima destreza manual o intelectual pues como ha afirmado esta Sala de lo Social en Las Palmas del TSJ de Canarias en sentencia de 2 de diciembre de 1.997 recurso 1018, la grave patología de la actora le impide llenar de contenido la realización laboral, pues difícilmente podrá mantenerse en su puesto de trabajo durante la jornada laboral, someterse a las ordenes y directrices del empresario, integrarse en la plantilla con el resto de compañeros y realizar en definitiva con profesionalidad, rendimiento y eficacia las tareas esenciales del quehacer laboral, como no fuera a costa de un esfuerzo inexigible o magnanimidad del empresario”.

Es la sentencia del TSJ de Canarias, (Las Palmas), Sala Social, sec. 1, de fecha 9 de dic. De 2005, nº 1322/2005, rec. 809/2003.

 

 

Foto:unplash

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